EUGENESIA Y PROPÓSITO DE VIDA” 

 

BIBLIOGRAFIA :

 

 

·        Dr. Lysaught es profesora asociada del Departamento de Estudios Religiosos, Universidad de Dayton. Traducción; Dr. Marina A. Herrera, Bethesda, Documentos para la enseñanzaDeclaración sobre la producción y uso científico y
terapéutico de las células estaminales embrionarias humanas.
Academia Pontificia por la Vida,  2000.

 

·        John Harris, Supermán y la Mujer Maravillosa, Barcelona, Editorial Mc Graw Hill, 1978, 2ª Ed.

 

·        James D. Watson,Pasión por el ADN: Genes, Genoma y Sociedad, Barcelona, Editorial Crítica 2002. Colección Drakontos.

·        eticaarguments.blogspot.com/2004/11/el-paso-de-la-fecundacin-in-vitro-la.html

 

·        REDI Revista Electrónica de Derecho Informático - Número 50 (Julio de 2002), Argentina: Discriminación y el Proyecto Genoma Humano. Gustavo Choua, Federico Malato, José Luis Agüero - Id. vLex: VLEX-KD290

 

 

 

 

V.·.M.·. y QQ.·.HH.·. Todos:

 

     Partiré el trabajo de esta Tenida en grado aprendiz, reflexionando acerca de lo curioso que me resulta evidenciar el exceso de celo en todo lo relacionado con la investigación en Biología Molecular. Sin duda que la percepción del riesgo asociado a una determinada actividad aumenta de manera proporcional al desconocimiento de la actividad en cuestión. Más aún, este miedo existente, no está basado en experiencias catastróficas previas causadas por tecnologías de la disciplina. Sin embargo, no se manifiesta de manera tan intensa, cuando se ha tratado del desarrollo de tecnologías que proceden de otras áreas del conocimiento e investigación, ya sea la militar con su consecuente desarrollo bélico, de la industria farmacéutica y biología con sus tratamientos médicos (vacunas, fármacos, radiaciones, cirugías, transplantes, etc.), o en la industria de alimentos (fertilizantes, conservantes, etc.) Nadie sabe por ejemplo, con exactitud los efectos de las radiaciones electromagnéticas de celulares y otras fuentes en nuestro organismo, ni las secuelas en la salud y el ambiente de la industria pesada, como la minería, celulosa e industria química, especulándose a la luz de estudios más o menos recientes que muchos de ellos podrían incidir notablemente en la tasa de patologías graves de diversa índole. A partir de ello, muchos estudios pueden ser silenciados u omitidos por organismos privados o estatales por conveniencias económicas o políticas. Sin embargo, a pesar de lo poco ético de estas prácticas, nadie lo cuestiona a nivel del debate de primer plano, y no es prioridad tampoco en la agenda de nadie.  La Iglesia, desde Roma, aporta con esta paradoja, ya que interviene decididamente a través de sus estructuras en las Naciones que se aprestan a legislar en relación a temas “bioéticos” pero nada dice, con excepciones eclécticas y eufemistas, de las flagrantes contradicciones del desarrollo de otras áreas antes señaladas. Es por ello que los aspectos bioéticos del: desarrollo embrionario, crio-preservación de espermios, aborto, eutanasia, células germinales y eugenesia, -en la cual me detendré hoy- debemos abordarlos con la seriedad de quien se prepara para una avalancha rauda que cambiará el mapa del debate no en muchos tiempo más. Así, estamos llamados como Orden a informarnos, para informar y decidir, sin que otros lo hagan por nosotros a priori, en base a preceptos acotados, estrechos e intolerantes que de tiempos inmemoriales obstaculizan el conocimiento por un lado, o crean Hiroshimas y Nagasakis por otro, de manera impune ante lo cual no podemos ser displicentes, debiendo entonces haber suscitado a tiempo los intensos debates éticos que la Biología Molecular genera.

 

I.                   INTRODUCCIÓN

 

     Esta plancha, aborda los aspectos más relevantes de la eugenesia hoy, analizando brevemente como influye ésta, en el propósito mismo del cuidado y desarrollo de formas éticas y logradas de vida humana, para que así cada HERMANO MASÓNque decora nuestro templo se haga una idea lo más cercana a su conciencia y con un juicio de valor claro en la materia.

     La eugenesia nace en el Reino Unido. Sin embargo allí nunca afectó el alma nacional como en Estados Unidos o Alemania, con su política de “higiene racial” por parte del régimen nazi, quizás porque las clases sociales estaban ya perfectamente separadas. En Estados Unidos, el Gobierno utilizó activamente la eugenesia para justificar la discriminación social y racial. Así, Harry Laughlin, director de la Oficina de Registros Eugenésicos, testimonió ante el Congreso Americano en 1923, que la gente procedente de Europa del Sur era genéticamente proclive a la criminalidad, tras lo cual se limitó la inmigración italiana. Muchos Estados americanos prohibían los matrimonios interraciales. Se practicaba la esterilización obligatoria a pacientes psiquiátricos (en más de 16 enfermedades psiquiátricas, incluyendo la epilepsia, los enfermos maníaco-depresivos, etc.) y durante 6 años se esterilizó a casi 400.000 personas, más que en el régimen nazi de Alemania. De hecho, la eugenesia americana no estaba tan lejos de las atrocidades de la eugenesia nazi, y prueba de ello es que Harry Laughlin recibió del cónsul alemán en Nueva York un título honorífico de la Universidad de Heidelberg por su promoción de la higiene racial.

     Pero sin ir tan lejos, debemos estudiar lo sucedido aquí en Argentina, donde la higiene en general y la higiene mental en  particular, se articularon con las ideas de la tradición eugenésica clásica. Esta relación entre la intención de modificar el medio social y el papel central que siguió ocupando la herencia y las ideas eugenésicas se centraron en dos nociones clave: la degeneración y la herencia de las modificaciones adquiridas. En Argentina el movimiento de higiene mental fue esencialmente psiquiátrico, y una disciplina profundamente práctica unida a proyectos políticos. Se desarrolló sobre la base de ideas eugenésicas ya presentes con la fundación de la Liga Argentina de Higiene Mental en 1929, y aunquela eugenesia fue fundamentalmente preventiva,se defendió también la eugenesia negativa, que tenía como objeto impedir la reproducción de los considerados "inferiores". Para los considerados irrecuperables (algunos tipos de locos, criminales u otros “anormales”) se proponía el aislamiento y la segregación sexual, para evitar el contagio y la procreación. Los intelectuales eugenistas apelaban al Estado para que creara a través de leyes y del sostenimiento de Instituciones las condiciones y la regulación de las prácticas eugenésicas mencionadas. Pero lo más importante para ellos, era lograr una "conciencia eugénica"

Arturo Ameghino señalaba en 1935 que "la buena higien mental ha de consistir entre nosotros no sólo en prodigar cuidados al caído, sino también en propender a que su mal no repercuta hereditariamente sobre la futura raza". El médico Lucas Ayarragaray llegó al extremo de sostener que las deficiencias políticas de la Argentina se debían a la constitución hereditaria de su población, y debían ser tratadas como un problema de "psicología biológica". Esta preocupación por el mejoramiento de la raza, asociada a veces a nacionalidades, o a grupos sociales, se instaló en la agenda política y médica, y fue objeto de medidas preventivas (higiénicas) y profilécticas (eugenésicas) en el sentido descrito anteriormente. Otros médicos, por ejemplo Arturo Rossi y Ameghino, en los Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina social, que incluía a Gonzalo Bosch en el comité de dirección, radicalizaron esa óptica, difundiendo y defendiendo una visión selectiva y excluyente. Mariano Castex, en la presentación de los Anales, retomaba el tema de la "raza del porvenir" pero su perspectiva, fundada en la eugenesia e inspirada en la Italia fascista, no era el de la integración sino el de la diferencia y la segregación. Sin ser exhaustivos, podemos ver las relaciones forzadas, posibles e imposibles, que se establecieron entre la higiene mental y las ideas eugenésicas en Argentina, que a la luz de hoy nos deben hacer reflexionar profundamente.

Por todo lo anterior, cuando el DR. James Watson - Premio Nobel por sus descubrimientos en Biología Molecular- recuerda que la eugenesia y genética humanas eran “palabrotas” por la pésima fama adquirida por los métodos aberrantes aplicados anteriormente. Sin embargo, la eugenesia que se practicó en Estados Unidos y Alemania, y hasta en Argentina, nada tenía que ver con la ciencia, ni con los científicos y no se trataba más que de burdas, pero horribles, herramientas políticas y sociales para justificar la discriminación social y racial. En este trabajo,  no nos basaremos en la “caricatura” que se hace de la eugenesia sino en los fundamentos técnicos de carácter científico y el impacto social de ésta, derivado de las consecuencias del uso de estas tecnologías en un mundo dominado por el mercado. Los parámetros dogmáticos y el rol de la divinidad en la creación, manipulación de la información y conocimiento, no estarán presentes, lo cual ciertamente sería motivo de muchos trabajos y estará mientras a cubierto del fuero íntimo y convicciones de cada HERMANO MASÓN no intentando profundizar en esa línea, en pos de la libertad de culto y de conciencia que propone la Orden.

     Consideraré “eugenésica”, a toda intervención individual o colectiva, encaminada a la modificación de las características genéticas de la descendencia, independientemente de la finalidad, terapéutica o social, que persiga. Esta definición engloba decisiones privadas, es decir, individuales o familiares, sobre tratamientos terapéuticos, siempre y cuando se realicen con la finalidad de influir sobre la transmisión de características genéticas a la descendencia. El desarrollo del trabajo contendrá una breve caracterización de la eugenesia actual y sus diferencias con la eugenesia clásica de principios del siglo XX, además de los criterios generales para enjuiciar las prácticas eugenésicas, terminando por revisar las intervenciones en la línea germinal como paradigma de la eugenesia del futuro.

II.                 DESARROLLO

     Las características propias de la eugenesia actual son las siguientes:

Técnicas: Desde el punto de vista técnico, se caracteriza por la posibilidad de emplear procedimientos de biología molecular para el diagnóstico genético y la intervención directa sobre los genes. Entre ellas estarían los diagnósticos preimplantatorio y prenatal, la terapia génica germinal y la ingeniería genética de mejora. Los dos tipos de diagnóstico citados (preimplantatorio y prenatal) se aplican en la actualidad, mientras que las intervenciones en la línea germinal aún no están suficientemente desarrolladas para poder ser puestos en práctica.

Sociales: las  características sociales a resaltar son: Privacidad, voluntariedad y  no discriminación. Ya que las potenciales prácticas eugenésicas que se propugnan en la actualidad no se dirigen, en principio, a grupos de población específicos, que pudieran resultar discriminados en sus derechos.  La oferta eugenésica se dirige a toda la población, abandonando connotaciones racistas de la eugenesia clásica, sin discriminación en función de distintos grupos sociales (veremos que este punto es muy difícil que se cumpla en la práctica, ya que en el esquema de sociedad actual aparecen motivos de discriminación por razones económicas, étnicas, culturales u otras).

     Tengamos presente en primer lugar, que las prácticas eugenésicas de la República Popular China, en aplicación de la Ley sobre asistencia sanitaria materno-infantil vigente, no cumplen estrictamente estos presupuestos (en especial los de privacidad y voluntariedad) En este aspecto, la eugenesia China está más próxima a la eugenesia tradicional. Otras prácticas eugenésicas basadas en motivos de higiene racial, fueron aplicadas de forma generalizada en Suecia, desde 1935 y dejadas de aplicar recién en 1996. No debemos olvidar, por tanto, que la eugenesia, incluso en su forma más tradicional y discriminatoria, no es un fenómeno que corresponda únicamente al pasado y en la medida que fue aplicada, se caracterizó por limitar los derechos reproductivos individuales en aras de la salud genética de las generaciones futuras. La eugenesia actual es, sobre todo, una eugenesia con fines terapéuticos que es considerada, en general, aceptable en sus objetivos aunque discutible en sus métodos.

     Algunas de estas objeciones serían las siguientes:

1.   No siempre está claro lo que debe entenderse por patología, que es el objeto de una intervención terapéutica.

2.   La presión de las empresas biotecnológicas y de las compañías privadas de seguros médicos pueden hacer que la elección familiar no sea realmente libre y voluntaria.

3.   Los métodos empleados pueden presentar consecuencias negativas superiores a las ventajas potenciales que reportan.             

     La eugenesia moderna no se circunscribe únicamente a un programa de intervenciones terapéuticas. Existen defensores de otras formas de eugenesia, de objetivos más sociales, encaminadas al perfeccionamiento de distintas características humanas. Normalmente, debido al descrédito de la palabra eugenesia no suelen ser etiquetadas como tales pero, son propuestas eugenésicas en el sentido más genuino. Por ejemplo, en 1991, el filósofo Tristram Engelhardt escribió acerca de la ingeniería genética de mejoramiento:

“Puede que la organización biológica contemporánea de los seres humanos no provea el mejor medio de alcanzar las metas que podamos desear realizar mediante nuestros cuerpos a nivel individual y colectivo. La ingeniería genética en la línea germinal llegará a ser deseable y moralmente aceptable...”

     Las características del eugenismo importantes de destacar son:

1. El determinismo biológico: Consiste en la idea errónea, de que las facultades, comportamientos y relaciones sociales humanas están causados, de forma prácticamente determinante, por las características biológicas de los individuos, especialmente por su dotación genética siendo, en consecuencia, hereditarios. Ésta muestra una comprensión equivocada del funcionamiento de los genes ya que la mayoría de los caracteres de un organismo son fruto de la interacción entre los genes y el ambiente en el que se desarrolla ese organismo, influyendo también factores aleatorios que algunos autores llaman “ruido de desarrollo”.

2.La idea de que el progreso social depende del desarrollo tecnológico: como consecuencia, la mejor forma de resolver los problemas sociales sería actuando tecnológicamente sobre la herencia.La confianza ciega en que el desarrollo tecnológico producirá inexorablemente el progreso social es una creencia ingenua e incluso peligrosa.

3.La prioridad dada a las intervenciones genéticas sobre las ambientales: derivada de la consideración de que la intervención directa sobre los genes es siempre la más eficaz y duradera.La confianza se deposita en la aplicación futura de la terapia germinal, no solamente con fines terapéuticos, sino como una forma de ingeniería genética para la mejora de distintas características humanas.

     Los Criterios para enjuiciar las prácticas eugenésicas son:

1.   Ponderación de riesgos / beneficios que presenta la práctica eugenésica en cuestión.

2.   Eficacia relativa de la intervención eugenésica frente a otros tipos de intervenciones genéticas o ambientales no eugenésicas.

3.   Valoración de las intenciones declaradas y de los efectos producidos, tanto en el plano biológico como social.

     Desde el punto de vista de los riesgos y los beneficios, el criterio fundamental es un valor masónico por excelencia, la prudencia, sobre todo en lo referente al uso de procedimientos técnicos que puedan producir consecuencias negativas no deseadas. Como criterio general, cuando la actuación va dirigida al conjunto de la población las intervenciones eugenésicas suelen resultar muy poco útiles, mientras que las ambientales son potencialmente más eficaces, ya que se podría beneficiar de ellas toda la población (por ejemplo, con el uso generalizado de vacunas). El tercer criterio es quizás el más importante porque se refiere a los efectos sociales de las prácticas eugenésicas que son, sin duda, los más importantes para sustentar un juicio ético sobre las mismas.  El talón de Aquiles ético, estaría en que la modificación génica germinal nunca podría ser aplicada a toda la población, debido a los intereses políticos y económicos de laboratorios, empresas y Estados que invierten en dicho conocimiento, por lo que ni aún en el mejor de los horizontes posibles puede presentar las mismas ventajas. Se plantea entonces un serio problema de discriminación a las personas que no puedan tener acceso a la tecnología genética. El filósofo John Harris señala:

“En una población que haya sido sometida a ingeniería genética para hacerla resistente a todas las infecciones importantes, incluidos el sida, la hepatitis y las enfermedades del corazón, quien no estuviese así protegido estaría gravemente discapacitado”

Los defensores de la eugenesia de mejoramiento argumentan que las oportunidades para enfrentarse a las contingencias de la vida también son distintas por causas sociales. Las diferencias en ingresos económicos pueden resultar en diferencias notables en el acceso a la educación, a la salud o a una nutrición de mayor calidad, y a pesar de ello no impedimos que la gente pueda llevar a sus hijos a colegios privados caros o ir a hospitales donde les garanticen una asistencia sanitaria de calidad superior. Pero que esto sea cierto no hace ni deseable ni justo que las diferencias sociales se traduzcan en una distinta calidad de vida. Es sin duda, una consecuencia no igualitaria del funcionamiento de nuestras sociedades, pero la igualdad de oportunidades sigue siendo un valor social que hay que defender y potenciar por todos los medios. En la Reunión Internacional sobre el Derecho ante el Proyecto Genoma Humano celebrada en Bilbao en el año 1993 se ha hecho eco de la problemática que estas técnicas generan en el tema de los seguros. También la Resolución del Parlamento Europeo en sus artículos 19º y 20º afirma que las compañías no tienen derecho a exigir análisis genéticos antes o después de la firma de un contrato de seguro. El derecho a no ser discriminado y la garantía de igualdad tienen una importante dimensión moral. El desarrollo del Proyecto Genoma Humano trae aparejada la posibilidad de una nueva forma de discriminación de carácter biológico, basándose en el código genético. En el caso de que esta discriminación se hiciera patente se rompería el principio fundamental de todas las sociedades democráticas y que la Constitución Argentina señala en su Artículo 16: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: No hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas”.  

     Las expectativas sociales creadas por la intervención genética pueden ser precisamente el motivo para que la discriminación genética llegue a producirse ya que en la medida en que tengan éxito social, conllevarán inevitablemente consecuencias elitistas y discriminatorias.

Existen hoy tratados internacionales que pretenden luchar contra cualquier forma de discriminación. Los Organismos Internacionales están preocupados y enfocados a la posibilidad de discriminación genética. En palabras de Romeo Casabona “bien por la penetración del Derecho Internacional en el Derecho Interno, bien por la necesidad de reinterpretar los derechos fundamentales recogidos en las Constituciones modernas a la luz de los nuevos dilemas bioéticos..” En igual sentido, la República Argentina posee una ley incipiente sobre el tema, y hay que hacer un esfuerzo para encuadrar el supuesto especial de la discriminación en los seguros,  debido a una información genética tal. Existe en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde el año 2001 la Ley Nº712, de garantías al patrimonio genético que debería respaldarse con una legislación Nacional más amplia y clara en cuanto al  contenido y continente de la información y del secreto o confiabilidad, de la misma forma que se encuentra expresada en la Ley de Patentes, aprobada por el Congreso de la Nación. En esto queridos hermanos Masones no puede haber equivocación, sino estaríais entregando a vuestras  familias y descendientes por toda la vida.

III.               CONCLUSIONES

Debemos analizar con sumo cuidado cada propuesta eugenésica, no solo en sus intenciones, que podrían ser muy loables, sino en sus efectos biológicos y sociales.  Quien proveerá dicha tecnología y bajo qué criterios otorgaremos permisos para su desarrollo, pero, ¿Cómo seremos capaces de controlar que los intereses estén bajo los preceptos morales de equidad u justicia social? ¿Existirá conciencia y voluntad política universal para llevar cabo la creación de organismos contralores exitosos en el manejo del bienestar común, o primará la ley de la oferta y la demanda, con consecuencias dramáticas si llega a manos de líderes irresponsables, pasando a ser una nueva y sofisticada forma de terrorismo internacional? Pensemos que en la actualidad ya se han empezado a producir discriminaciones por causas genéticas sobre personas en relación con situaciones laborales o con seguros sanitarios y de vida. Las personas no agraciadas genéticamente, quedarían en una situación de inferioridad y podrían sufrir un trato discriminatorio. De ser así, por la vía de una nueva eugenesia libremente decidida, se estarían reproduciendo los aspectos más negativos de la eugenesia clásica con sus consecuencias injustas, discriminatorias y elitistas. Si, desde el punto de vista biológico, hay pocos motivos para defender una eugenesia positiva de perfeccionamiento, desde el punto de vista ético y social hay ciertas razones poderosas para oponerse a ella, mientras no existan un marco jurídico que regule su aplicación responsable en el mundo.  Podríamos discutir que cada nuevo avance de la ciencia, no hace más que poner en patética evidencia, las brechas del mundo “civilizado” entre quienes tienen acceso a ellas y quienes no, pero la sociedad en su conjunto debe trabajar en la superación de éstas, con especial cuidado en ciertas áreas sensibles donde la desigualdad puede dar paso a situaciones comprometidas para la humanidad. La Francmasonería como individualidad y como cuerpo debe hacerse cargo del rol que como Institución de raíces humanistas y filantrópicas tiene, y tomar una decidida postura.

 

     Por último, a modo personal veo que las prácticas eugenésicas no constituyen un todo monolítico que podamos aceptar o rechazar de forma global, sobre todo, desde que su principal objetivo ha pasado a ser el tratamiento preventivo de las enfermedades hereditarias. Algunas formas de eugenesia terapéutica además, podrían formar parte legítimamente del esfuerzo por combatir las causas de sufrimiento humano y en este sentido integrarse en los programas de medicina predictiva que el desarrollo de la biomedicina está empezando a poner en práctica, aunque sus aplicaciones deben ser evaluadas con la mayor seriedad, para evitar posibles repercusiones negativas. Por el contrario, la eugenesia con fines perfectivos no debería ser aceptada en ningún caso por ser intrínsecamente injusta y discriminatoria.

 

Queridos hermanos Masones, las antiguas luchas de la humanidad tuvieron relación con la dignidad y el progreso del hombre,  siendo gatilladas por el deseo de condiciones más justas, dejando en cada una la vida y esperanzas de muchos. En todos y cada uno de estos episodios, los Masones esparcidos sobre la faz de la tierra fuimos protagonistas y tuvimos algo que decir, y aunque muchas de las luchas anteriores están inconclusas, lo que viene es no menos importante de abordar, debemos abrir espacio al progreso, perseguir el bienestar y la ciencia, siempre que el progreso de la técnica no termine con esta humanidad para convertirnos en un grupo de lo que ya se denomina como “neohumanos”, híbridos de inteligencia artificial y carne  v/s hombres de carne y hueso encarnando al “homo sapiens primitivo e inferior”.

 

     Como afirmara Lionel Penrose, “es preferible vivir en una sociedad genéticamente imperfecta, la cual conserve principios humanitarios de vida, que en una cuyas bases tecnológicas sean dechado de perfección hereditaria”, sin embargo V:.M:., debemos tener presente que “La naturaleza humana, tal y como hoy la conocemos, será inevitablemente por buenas razones morales de carácter laico remodelada tecnológicamente”(John Harris). En definitiva, debemos bregar por el establecimiento de un necesario orden público, done lo jurídico y lo tecnológico respondan a la dignidad humana,por eso soy un convencido que más temprano que tarde, las voces que emanen desde nuestras columnas deben hacerse escuchar por legisladores y autoridades, quienes deben tener presente que los genéticamente desfavorecidos han de ser protegidos por las leyes y la injusticia genética habrá de ser compensada con la justicia social.

 

Es de esperar que nuestro trabajo “intramuros” nos mueva, para que extramuros se refleje la calidad moral de los principios Universales de la Orden en el sitial que jamás debimos perder, de otra manera, no estaremos a la altura de los hermanos Masones de antaño, que decoran hoy los pasillos con sus efigies y cuadros, tras librar duras batallas armados del mismo mazo y cincel nuestros, y que junto al compás, la plomada y la escuadra levantaron entonces un mundo mejor. Es de esperar que la voluntad filantrópica prime, y que ese amor a la humanidad nos hermane y brinde el progreso y la justicia que aún nosotros jamás logramos.

     Que así sea.

C:.J:.y T:.

Buenos Aires, abril IV del MMVI e:. v:.