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Oriente de Buenos Aires, 16 de Mayo de 2006 :.
La EUTANASIA y el debate que viene
Al encomendárseme el tratamiento del tema de la eutanasia descubrí que me encontraba situado en un punto de intransigencia intelectual. Si bien sabía de qué se trataba, nunca me había propuesto recabar información como para poder tomar partido acerca de una u otra postura, de estar en contra o a favor de ella. Podría declarar, luego de haber leído ambas posiciones antagónicas, que puedo estar todavía mas cerca de un polo que de otro, pero sin la consistencia argumental que semejante tema amerita.
Podemos afirmar que no estamos frente a una disyuntiva absolutamente contemporánea. Desde hace muchos siglos las civilizaciones se debaten entre la viabilidad de facilitar la muerte en casos extremos o la negación de tal posibilidad, generalmente por cuestiones religiosas. En las últimas décadas del siglo XX, la eutanasia y el aborto se han transformado en ejes de un debate crudo y ardiente, no exentos del infaltable condimento político religioso ortodoxo. Pero para un correcto abordaje del asunto de marras comencemos por hacer una definición etimológica de la palabra EUTANASIA: EU es un prefijo en griego que significa BIEN, y THANATOS significa muerte, con lo cual formamos la palabra BUENA MUERTE O MUERTE SIN SUFRIMIENTO. También aportaremos las siguientes definiciones, desde el punto de vista clínico:
-EUTANASIA: acción (eutanasia activa) u omisión (eutanasia pasiva) encaminada a dar la muerte de una manera indolora a los enfermos incurables con la intención de poner fin a su sufrimiento. Podemos entender laEutanasia como aquellaconducta ocomportamiento tendiente al cese o mitigar los sufrimientos de otrapersona, cuando talconducta ocomportamiento implica necesariamente laproducción directa dela muerte o el aceleramiento de suocurrencia. En general,eutanasia significa el hecho de provocar unamuerte fácil y sin dolores a un paciente que está próximo a morir por causa de una enfermedad terminal. El mismo paciente puede inducirsela muerte sinel conocimiento ni la cooperación de otras personas. Puede también ser provocada por otros a petición del enfermo o con su consentimiento. En todos estos casos se habla deeutanasia voluntaria. Si se causa lamuerte contra la voluntad del paciente o sin suconocimiento, hablamos entonces de eutanasia involuntaria.
-DISTANASIA: adopción de medidas desproporcionadas para mantener las funciones vitales de un paciente moribundo. Es prolongar en forma artificial, dolorosa y sin esperanza la vida de un enfermo desahuciado. Es lo que se conoce como encarnizamiento terapéutico, tratamientos torturadores que no curan y sí prolongan la agonía y el dolor. El juramento Hipocrático (promesa confesional tomada a profesionales de las medicinas), en muchos casos se ha malinterpretado, obligando a los médicos a prometer que harán todo lo humana y tecnológicamente posible para que los seres humanos no mueran, llevando a algunos de ellos al encarnizamiento terapéutico. Con el afán de prolongar la vida, alargan innecesariamente el sufrimiento de los enfermos, sometiéndolos a tratamientos dolorosos. El mantener viviente y sufriente al enfermo terminal representa un costo muy alto económica y emocionalmente. Son unos pocos meses en los que el enfermo no puede disponer que ya no lo torturen y que a la vez se siente una carga para su familia. La distanasia consiste en hacer la muerte más difícil aplicando tecnologías que hacen sufrir al enfermo y no mejoran su calidad de vida. Es la prolongación de laagonía, la muerte lenta, dolorosa por el uso inmoderado de estimulantes.
-EUTANASIA LENITIVA: es la situación en que la muerte del paciente sobreviene o se adelanta como consecuencia de las medidas adoptadas para mitigar sus sufrimientos y dolores.
-ORTOTANASIA: desde el punto de vista etimológico, su significado es “muerte correcta”. Es la muerte a su tiempo, sin acortar la vida ni alargarla artificialmente mediante medios extraordinarios o desproporcionados. La ortotanasia es la defensa del derecho amorir dignamente, sin el empleo de medios desproporcionados y extraordinarios para el mantenimiento de la vida. Consiste en dejar que la muerte llegue en enfermedades incurables y terminales, tratándolas con los máximos tratamientos paliativos para evitar sufrimientos, recurriendo a medidas razonables. Se distingue de laeutanasia en que la ortotanasia nunca pretende deliberadamente la muerte del paciente. Es la actitud defendida por la mayoría de las religiones.
Legalmente, la eutanasia se encuentra prohibida en todo el mundo, salvo en dos países europeos, Holanda y Bélgica. De los 25 países que componen la Unión Europea sólo éstos dos disponen de una legislación que acepta la eutanasia activa bajo circunstancias muy específicas. No obstante, el debate se encuentra instalado, con suerte dispar. A continuación, un panorama internacional de cómo se piensa y se obra en función de ella: -EnHolanda se despenalizó en Abril de 2002, sumando a estos días algo más de 7600 casos ; entendiéndose por eutanasia la terminación por parte del médico de la vida del paciente a petición de este último. La Administración holandesa no cierra los ojos ante el hecho de que se practica la eutanasia. La cuestión de su despenalización limitada y del modo en que debe hacerse viene debatiéndose en Holanda en el ámbito político y social desde hace casi treinta años. La solicitud de la eutanasia en Holanda no viene motivada por lo que pueda costar un tratamiento, ya que gracias al sistema holandés de seguridad social, todo el mundo tiene la asistencia sanitaria cubierta. Los médicos no están obligados a acceder a todas las solicitudes. De hecho, la práctica demuestra que muchos pacientes se sienten más tranquilos sabiendo que el médico está dispuesto a practicarla, y acaban muriendo sin haber hecho uso de esta posibilidad. Los médicos pueden negarse a llevarla adelante, así como los enfermeros pueden negarse a hacer sus preparativos para que pueda practicarse. Un médico o enfermero nunca podrá ser condenado por no haber accedido a una solicitud de eutanasia. La posibilidad de rechazar la solicitud de eutanasia o ayuda al suicidio garantiza que la actuación del médico sea conforme a su propia ética. El punto de partida de la ley es que no existe un derecho del paciente a la eutanasia ni la obligación del médico a practicarla. -EnBélgica han seguido los pasos de los Países Bajos mediante una compulsa de opinión, la que ha arrojado un 70% de apoyo a su implementación. Los enfermos que así lo deseen podrán solicitar la aplicación de la eutanasia a su médico de cabecera. Mientras tanto, un comité de seguimiento, aprobado por el Consejo de Ministros, vigilará el cumplimiento de la nueva ley. Esta norma permite que el proceso sea controlado por el médico del enfermo incurable, aunque no se encuentre en fase terminal ni se trate de una enfermedad mortal. Además, se precisa de la opinión de un segundo profesional médico, e incluso de hasta un tercer facultativo si la dolencia no es mortal. En caso de aplicarla, se considerará muerte natural y cuatro días después de la defunción, el médico tendrá que presentar un documento para su registro a la Comisión Federal de Control y de Evaluación de la aplicación de la ley de la eutanasia. Esta comisión está formada por 16 miembros, encargados de comprobar que todo el proceso ha transcurrido conforme a la ley. Por otra parte, su Senado discutirá una polémica propuesta que pretende extenderla a los menores que sufren una enfermedad incurable. -En Italia, Portugal y Grecia esta práctica todavía es ilegal debido a las creencias religiosas, mientras que en Francia y Dinamarca diferencian entre la eutanasia activa, aquella en la que se provoca directamente la muerte del enfermo y que está prohibida, y la pasiva, ejercida cuando se priva al enfermo de los cuidados médicos que podrían prolongar su vida que no está penalizada. El caso de Vincent Humbert relanzó el debate en Francia. Este joven de 22 años, tetrapléjico, ciego y mudo, se quitó la vida con la ayuda de su madre después de haber expresado su deseo de morir al propio presidente de la República, Jacques Chirac.
-En Gran Bretaña, la eutanasia no está legalizada pero sí existe una sentencia que reconoció en febrero de 2002 que el derecho a una enferma a morir pacífica y dignamente estaba por encima del deber de los médicos de preservar la vida de sus pacientes. Por lo cual, al haber jurisprudencia al respecto, se espera una ofensiva que trabaje por su despenalización. En definitiva, Europa no logra cerrar filas respecto al tema. En el seno de la Unión Europea no hay consenso corporativo, la legalización o no de la eutanasia continúa siendo de exclusiva competencia de sus Estados miembros.
-En Estados Unidos, el caso de Terry Schiavo reavivó el debate de la eutanasia.Hace más de quince años, en 1990, la citada mujer sufrió un daño cerebral que la dejó en total dependencia de los demás para las cosas más elementales de la vida, incluso alimentarse. Durante varios años sus padres han luchado por mantenerla con vida pero su esposo Michael ha pedido que la dejen morir con dignidad. Asegura que su esposa no querría vivir en lo que los especialistas califican de estado vegetativo persistente. Pero los padres de la enferma rechazan este argumento y afirman que podría mejorar con tratamiento. Los padres de Terry han batallado sin éxito para evitar que su hija muriese de hambre y sed, como finalmente ocurrió trece días después. Todo lo que ella necesitaba para seguir viviendo era comida y agua. Especialistas confiables en el cuidado de la salud afirmaron que no estaba en estado de coma y que hubiera podido mejorar substancialmente con terapia física. Varios neurólogos creen que eventualmente hubiera podido llegar a alimentarse por sí misma y moverse de su silla de ruedas a la cama. El caso del Dr. Muerte, como se lo conoce a Jack Kevorkian, merece un capítulo aparte. El médico afirmó haber asistido la muerte de 120 personas desde 1990 yfue enjuiciado cuatro veces, con tres absoluciones y unproceso anulado por vicios formales. Los métodos utilizados por este personaje son por demás particulares, ya que ha llegado a utilizar en la mayoría de los casos la inhalación de monóxido de carbono como herramienta letal para llevar a cabo su misión profesional. Hoy en día, sólo el estado de Oregon tiene vigente la ley que autoriza la eutanasia; el gobierno de George Bush, apoyado por numerosas organizaciones religiosas, intenta desde finales del año 2001 que se derogue. Actualmente, la batalla por la eutanasia entre el gobierno y el Tribunal Supremo de Justicia sigue siendo encarnizada.
En nuestro país, ni la eutanasia voluntaria ni el suicidio asistido están autorizados por alguna norma. Hasta ahora, se han presentado en el Congreso argentino algunos proyectos de ley relacionados con "el derecho de muerte digna", pero ninguno prosperó. En 2002 un sondeo realizado a médicos del CEMIC sobre eutanasia y suicidio asistido dio los siguientes resultados: de 120 encuestas tuvieron un retorno del 63%. El 26% de los médicos dijo que los aplicó una o más veces y el 63%, que estaría deacuerdo con la eutanasia si fuera legalizada. Desde el punto de vista legal, existe un derecho a la muerte digna. Se puede hacer una lectura pro-eutanasia interpretando párrafos de nuestro legado constitucional. La misma surge de manera implícita de los artículos 33 (llamados derechos implícitos), 19 y 75 inciso 22 de la Carta Magna de nuestro país, en donde se hace mención a la relación entre la dignidad de la persona y el derecho a la intimidad. En concordancia con el Art. 19 de nuestra Constitución (en el que se habla del principio de reserva) el derecho a decidir sobre el destino final de nuestra vida es un acto privado e indelegable y fuera del ámbito de reproches por parte de las autoridades y de la sociedad. El derecho de las personas de vivir y morir de la manera que les plazca se relaciona estrechamente con el principio de autonomía personal del paciente, es decir, el derecho de decidir libremente y sin coerción de acuerdo a sus valores, creencias o idiosincrasias, de acuerdo a las implicancias de los problemas de su salud; también existe una estrecha relación con el derecho a la integridad física y el derecho a la no-vulneración de su propio cuerpo. Extraído de internet, transcribo un escrito publicado en el diario La Voz del Interior que se sujeta bastante a esta teoría de la privacidad de decisiones:
El caso corresponde a un trabajador de Córdoba, albañil y pintor, gravemente enfermo y sin cura, que, además de enfrentar un trance durísimo, está obligado a defenderse ante la negativa legal a que le suministren asistencia médica para terminar con su vida degradada por el dolor, las penurias físicas y psíquicas. Está reclamando el derecho a la eutanasia, es decir, el suministro de sustancias que le permitan una muerte calma, que ponga fin a condiciones de vida no deseadas. Salir de una agonía insoportable, despedirse de la vida, en condiciones de integridad personal. "Rafael Stefanini se enteró hace dos años que sufre una grave enfermedad que lentamente irá minando sus capacidades físicas. Dice que, en estas condiciones, no quiere seguir viviendo... que su clamor de muerte es el reclamo de un derecho íntimo, último e individual. El mismo alega: ‘No acepto condicionamientos del tipo: esto no, porque el sentido común lo prohíbe, esto no: porque la religión... El que diga esto, que aguante un dolor las 24 horas durante dos años. Yo amo la vida bien vivida. Mi último grito será un grito de rebeldía, me pueden matar por favor ...".
EUTANASIA Y RELIGIÓN
Las religiones en general coinciden en la condena a la práctica de la eutanasia. Tanto la Iglesia Católica como la religión judía creenque Dios da la vida y por lo tanto sólo a El le corresponde la potestad de quitarla. En este contexto, la eutanasia es considerada como rechazo a la soberanía de Dios. Actualmente, la iglesia católica es una de las voces más combativas en su contra. Sobre este tema, la Comisión Permanente Episcopal ha hecho las siguientes declaraciones: «Respetamos sinceramente la conciencia de las personas, santuario en el que cada uno se encuentra con la voz suave y gente del amor de Dios. No juzgamos el interior de nadie. Comprendemos también que determinados condicionamientos psicológicos, culturales y sociales pueden llevar a realizar acciones que contradicen radicalmente la inclinación innata de cada uno a la vida atenuando o anulando la responsabilidad subjetiva. Pero no se puede negar la existencia de una batalla jurídica y publicitaria con el fin de obtener el reconocimiento del llamado ‘derecho a la muerte digna’, esta postura publica la que tenemos que enjuiciar y denunciar como equivocada en sí misma y peligrosa para la convivencia social. Una cosa son la conciencia y las decisiones personales y otra lo que se propone como criterio ético legal para regular las relaciones entre los ciudadanos. El aprecio por toda vida humana fue un verdadero progreso introducido por el cristianismo. Lo que ahora se presenta como un progreso es, en realidad, un retroceso que hay poner en la cuenta de ese terrible lado oscuro de nuestro modo de vida de hoy, al que el Papa ha llamado ‘cultura de la muerte’. Llamaremos eutanasia a la actuación cuyo objeto es causar la muerte a un ser humano para evitarles sufrimientos, bien a petición de éste, bien por considerar que su vida carece de calidad mínima para que merezca el calificativo de digna. Así considerada eutanasia es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro, ya mediante un acto positivo, ya mediante la omisión de la atención y cuidados debidos”. Respecto al judaísmo la cosa no difiere. Solo se hace la excepción en el caso de un paciente en estado de guesisá, es decir, moribundo (tal como ello se define en la Ley Judía) en el cual el proceso de muerte ha comenzado. Así, incluso en Shabat, se deben continuar los esfuerzos para liberar a una víctima enterrada bajo un edificio derrumbado, incluso si se encuentra a la víctima en un estado tal que no le permita vivir más que por un corto período de tiempo. La vida con sufrimientos se considera, en muchos casos, preferente a su cesación y con ella la eliminación de este sufrimiento. La práctica de eutanasia es contraria a las enseñanzas del judaísmo. Todo esfuerzo activo destinado a apresurar la muerte del paciente es equiparado al asesinato en la Ley Judía, incluso si solo ésta es adelantada por algunos momentos. No importa cuán loables sean las intenciones de la persona que realiza un acto de asesinato-por-piedad, su acción constituye un acto de homicidio. La eutanasia, impulsada por el deseo de poner fin a un sufrimiento insoportable, no nace del odio y el rencor sino de la preocupación y la compasión. Y es precisamente aquel quitar la vida, bajo circunstancias en las que resulta obvio y manifiesto que el perpetrador actúa motivado por sentimientos de amor y misericordia fraternal, el que la Torá encuentra menester tildar de asesinato, lisa y llanamente. A pesar de la intención noble que impulsa tal actitud, la muerte por misericordia está proscripta como una intervención no garantida en un área que debe ser regida tan solo por el Ser Supremo. Mientras al hombre le sea concedida la Chispa de la Vida—como se define en la eterna ley Judía— el hombre no puede asumir el rol de apresurar la muerte, no importa cuán desesperanzada y carente de sentido puede resultar la prolongación de la existencia a los ojos de la sensibilidad del mortal. La ley judía acerca del cuidado del moribundo está enunciada con claridad y precisión. El paciente, incluso si es un goces -un moribundo cuya muerte es inminente- es considerado como un ser vivo en todo aspecto. La eutanasia pasiva, la omisión de un procedimiento terapéutico, o la retención de medicación que puede mantener la vida, también está prohibida en la Ley Judía. La naturaleza final de una enfermedad no mitiga, de manera alguna, las responsabilidades del facultativo. El médico debe prolongar la vida en la misma medida en que debe lograr una curación. CONCLUSIÓN Desde mi perspectiva, estamos frente a un dilema intelectual importante en el que cada uno puede (y debe) tomar posición al respecto. No es fácil la tarea ya que en ella entrarán en juego ideologías y posturas de vida que en el seno de la masonería no es menester que sean tratadas. Así como el aborto o la despenalización del uso de drogas, la eutanasia surge como un dilema mundial en donde el límite entre lo moral social y el ámbito meramente privado y sus preferencias se entrelazan, se tocan y se confunden. Y la masonería, como formadora de opinión y escuela de luz, mediante la imperfección de este trabajo nos emplaza a pensar y tomar partido acerca de algo, y nuevamente echa un manto de claridad para que la verdad sea develada, aunque mas no sea la propia, que ya es mucha cosa en los tiempos que corren
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