Buenos Aires, julio del 2005 e:. v:.

 Escuelas o Corrientes Filosóficas del S.XX”

 

 

 

TEMARIO :         I.       Introducción

 

II.                   Desarrollo

 

 

1. Corriente  de orientaciones fenomenológicas, existencialistas y hermenéutica.

1.1 El método fenomenológico   1.2 El existencialismo                           1.3 Hermenéutica

 

2. Filosofía Analítica

2.1 El positivismo                                                         2.2 Wittgenstein                      

2.3 El neopositivismo del círculo de Viena                      2.4 El criterio de sentido

2.5 Círculo de Viena                                                     2.6 El racionalismo crítico         

2.7 Wittgenstein II

 

3. Neomarxismo y los filósofos nuevos

3.1 Neomarxismo                                                         3.2 Los nuevos filósofos

 

4. Corrientes filosóficas de posturas particulares

4.1 Reconstrucción dialógica                                        4.2 Pragmática universal

4.3 Hermenéutica trascendental                         4.4 Crítica lingüística universal

4.5 Corrientes de la nueva lingüística e investigación de las funciones cognitivas

 

                        III.       Conclusiones

 

   BIBLIOGRAFIA :

 

·   Hessen J., Tratado de filosofía, Ed. Sudamérica, Buenos Aires, 1970.

·   Iribarne Julia V., La intersubjetividad en Husserl, Ediciones Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1988.

·   Keller Albert, Teoría General del Conocimiento, Ed. Herder, Barcelona, 1988

·   Salazar Ramos Roberto J, Filosofía contemporánea, esbozos y textos, Ed. USTA, Bogotá, 1987.

·   Sitio Web:  http://www.filosofia.org/indices.htm

 

 

  

I. INTRODUCCIÓN

 

La presente plancha intenta a través de un trabajo de investigación y síntesis, convocarnos a la no fácil misión de hacer frente a la vastedad del desarrollo filosófico en sus diversas corrientes durante el siglo pasado y al estudio de una serie de líneas de desarrollo que intentaré precisar y explicitar lo mejor posible, teniendo presente lo difícil que resulta discriminar y reducir la información de forma tal se tenga una mejor cosmovisión de la filosofía del siglo XX, es por ello que en vista de nuestros intereses de instrucción no he querido limitarla en su extensión a modo de simple resumen, sino por el contrario, entiendo que resultará más enriquecedor una leve profundización de cada corriente para vuestro mejor análisis y comprensión de las mismas tanto dentro del taller como fuera de él en la quietud de vuestro hogar.

En la confección de este trabajo sobre las escuelas o corrientes filosóficas del siglo XX, la información se ha articulado en torno a cuatro grandes corrientes que agrupan las propuestas filosóficas de mayor calado teórico. La filosofía analítica, la corriente hermenéutico-fenomenológica, el marxismo y el pragmatismo dentro de las nuevas corrientes. Son las líneas de fuerza que articulan la filosofía hasta la Segunda Guerra Mundial. Tras ella, las diversas corrientes o escuelas sufren diversas modificaciones e influjos recíprocos que harán más difusa y compleja la ubicación teórica de los diferentes autores, aunque es posible rastrear la conexión de las nuevas propuestas en la filosofía en los últimos 50 años con los paradigmas dominantes en la primera mitad del siglo, cuyas principales vertientes son desarrolladas a continuación. 

II. DESARROLLO

 

Al referirnos a la filosofía del siglo XX, debemos ver que hacia 1900 surgen nuevas tendencias que marcan la historia de los siguientes 100 años. Así encontramos los cuatro grandes agrupamientos que diferencian las posiciones filosóficas, singularmente típicas en la filosofía del presente:  

·         Las posiciones de orientación fenomenológica, entre las que se cuentan: la fenomenología clásica, el existencialismo y la filosofía hermenéutica.

·         Las posiciones de orientación positivista, entre las que encontramos el neopositivismo, el racionalismo crítico, así como una pluralidad de posiciones lógico-empíricas y lingüísticas en el marco de la denominada filosofía analítica.

·         Las posiciones de orientación marxista, en la cual entran múltiples formas de neo-marxismo, como de marxismo-leninismo en algunos Estados de orientación marxista que van desarrollándose en un contexto histórico singular a lo largo del siglo.

·         Las posturas particulares, donde el "giro pragmático" supuso un cambio de rumbo en el pensamiento analítico y desde entonces la dimensión pragmática será un aspecto a considerar en la meta-observación de las teorías científicas.

Los cuatro agrupamientos no abarcan todo el espacio de la filosofía del siglo, pero sí lo esencial de él. Dentro y fuera de tales agrupamientos hay una variedad de posiciones que siguen a los grandes pensadores de la tradición apropiándose de sus ideas y desarrollándolas. Así, también hoy se habla de los platónicos, aristotélicos, agustinianos, tomistas, kantianos y hegelianos. Entre los movimientos renovadores más importantes de las grandes posiciones tradicionales se cuentan sobre todo, el neopositivismo, el neokantismo y el neotomismo.                

Comenzaremos abordando el primer grupo en cuestión.

1. CORRIENTE  DE ORIENTACIONES FENOMENOLÓGICAS, EXISTENCIALISTAS Y HERMENÉUTICA

Han aportado a la orientación fenomenológica principalmente dos ilustres austríacos. Franz Brentano (1838-1917) quien preparó las primeras orientaciones y Edmund Husserl (1859-1938) quien se convirtió en su fundador y propulsor. La fenomenología se difundió principalmente en Alemania, Francia y los países del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo). Hacia el 1960, la fenomenología era la corriente filosófica más importante en esos estados europeos. Desde aquella fecha su importancia ha crecido constantemente; muchos conocimientos logrados dentro de esa concepción, representan un impulso permanente para la filosofía: por ejemplo, el problema hermenéutico o los grandes análisis de los existencialistas con una orientación fenomenológica.

1.1 El método fenomenológico:

El término "fenomenología" procede del griego “jainomena”,  que significa lo que se muestra o aparece. El fenomenólogo dice que “hay que llegar a las cosas mismas y analizar lo que aparece”. Superando estériles discusiones sobre la teoría del conocimiento, de finales del siglo XIX, la filosofía ha de volverse a lo que aparece, a lo que se da sin ninguna duda y que es el fenómeno. La fenomenología es la ciencia de los fenómenos.

En primer término, fenómeno es todo aquello que aparece en la experiencia. Puede tratarse de la experiencia externa, (casas, plantas, vehículos), y de la experiencia interna (deseos, temores, percepciones, deducciones) al percibir lo que ocurre "en nosotros". En ambos se da algo “fenomenológico". Recordando el triángulo platónico, se podría tener una impresión de que Husserl tiene aquí ante los ojos únicamente la sensibilidad y que pretende entender la fenomenología como una ciencia empírica.

En la fenomenología se trata de analizar los fenómenos de tal modo que las esencias ideales y los contenidos esenciales se convierten en objetos dados. El objetivo de la fenomenología es un sistema puro (formal y material) de contenidos esenciales, que abarca a todas las disciplinas filosóficas. De ahí que a la filosofía fenomenológica se la denomina filosofía esencial. Las ciencias filosóficas son ciencias eidéticas (ciencias esenciales) en oposición a las ciencias empíricas (ciencias de los hechos).

Pese a sus pocos seguidores, los grandes fenomenólogos han enriquecido generosamente la filosofía actual: sus múltiples y cuidadosos análisis brindan un material muy abundante a casi todas las disciplinas filosóficas. La exactitud con que han sabido aplicar su método contribuyó a agudizar la visión del dato fenoménico.

1.2 El existencialismo:

Algunos consideran a Soeren Kierkegaard (1813-1855) como primer representante de la filosofía existencialista, cuya influencia fue decisiva en el existencialismo de muchos otros autores. El existencialismo es una variante singular de la “filosofía del yo”. Su idea central podemos explicarlo mediante una distinción debida a Kierkegaard: es la distinción entre reflexión objetiva y subjetiva. ¿Qué significa esa distinción? El hombre puede reflexionar sobre la experiencia cotidiana, de la que parte la filosofía. Para ello tiene, según los existencialistas, dos posibilidades básicas:

·         El hombre puede prescindir de sí mismo, de su subjetividad e interioridad personal-individual  y

·         enfocar su interés en lo que le viene objetivamente.

Aunque al reflexionar vuelvo sobre mí mismo, la reflexión puede ser objetiva. Por ejemplo, cuando me pienso como un ser vivo, como un ser racional, como un ciudadano. La existencia es el tema central. Los existencialistas desgarran la niebla de lo cotidiano, del consumismo y de la falta de ideas corriente que se cierne sobre la existencia y plantean sin piedad la problemática del sentido del ser humano. En su finitud, postración y facticidad el hombre se experimenta como libertad y posibilidad.

Los existencialistas reprochan a los fenomenólogos el que la fenomenología clásica esté en el signo de la reflexión objetiva y se haya olvidado por lo mismo de la existencia. Pero hay algunos existencialistas que siguen siendo fenomenólogos.

1.3 Hermenéutica: 

El término hermenéutica, deriva del Hermes, (el mensajero divino que traía a los hombres los mensajes de los dioses); originariamente es el arte de anunciar, traducir e interpretar (ermeneus: heraldo, traductor). Hoy, la hermenéutica expone, explica y entiende unos textos, doctrinas, sucesos, contenidos, etc. La hermenéutica recibió impulsos decisivos de la teología y de la problemática que planteaba la exposición de la Sagrada Escritura. Precursores de la moderna hermenéutica fueron Schleiermacher (1768-1834) y W. Dilthey (1833-1911). La moderna hermenéutica deriva de la doctrina de los existenciales elaborada por los existencialistas, y especialmente por Heidegger. Así, podemos resumir el problema de la hermenéutica: “cuando entendemos el lenguaje, la historicidad y el ser-con como existenciales, el problema de la comprensión se plantea de forma muy concreta”.

Ejemplo: Moisés Heresi dirige la novena sinfonía de Beethoven; es el intérprete de una obra artística. ¿Qué significa eso? ¿Que el señor Heresi reproduce simplemente lo que Beethoven produjo? ¿Se trata únicamente de repetir lo que Beethoven quiso expresar? ¿O no es más bien el sentido de semejante interpretación, que el mismo intérprete sea creativo aportando a la interpretación sus propios supuestos? Difícilmente podrá poner nadie en duda de que se trata de lo segundo.

La comprensión siempre tiene como supuesto la “preinteligencia”. Con ella accedemos a lo que intentamos comprender, introduciéndola en la comprensión misma. Tal preinteligencia presenta múltiples condicionamientos. Se trata de la historicidad de nuestro "estar en el mundo", reflejado en nuestro lenguaje.

La hermenéutica juega un papel eminente en la comprensión moderna de los métodos de las ciencias del espíritu. El campo experimental, que es el tema de las ciencias del espíritu, abarca las "obras del espíritu humano" (historia, arte, religión, lenguas). En el método de esas ciencias se trata, pues, especialmente de comprender  lo que sucede en la experiencia interna (exposición, explicación, interpretación).

2. FILOSOFÍA ANALÍTICA

Sus raíces están en el positivismo del siglo XIX. Los centros de su nuevo planteamiento en el siglo XX han sido Viena y Cambridge. Mientras que en el continente europeo se vio fuertemente coartada por los efectos del nacionalsocialismo y del comunismo, en los países anglosajones y escandinavos se convirtió en la corriente filosófica más dominante. Hacia el 1960 hizo sentir fuertemente su importancia en el continente europeo.

2.1. El positivismo:     

El positivismo clásico del siglo XIX de A. Comte (1798-1857), Ernst Laas (1837-1885) y E. Mach (1838-1916) se caracteriza por:

  • El empirismo: todo conocimiento se reduce por completo a sensaciones sensibles. E. Laas afirma "no se conoce más fundamentos que los hechos positivos, es decir, la percepción exterior e interna". Toda la realidad física y síquica está constituida exclusivamente por complejos de sensaciones sensibles.
  • El materialismo: rechazar todo cuanto no sea sensible-material. En consecuencia se exponen y resuelven de forma empírica y materialista los temas de la razón, el espíritu, Dios, etc.
  • Cienticismo: Con pasión ilustrada se proclama una incondicional credibilidad científica, donde “ciencia” es única y exclusivamente la ciencia empírica particular, y sobre todo la ciencia exacta de la naturaleza. La filosofía es simplemente una sierva de las ciencias y su tarea es formular unas síntesis con los resultados de las ciencias particulares.

Se hicieron famosos los tres estadios de A. Comte: el teológico, el metafísico y el positivista, que explican la evolución de la humanidad. El positivista se cree resultado del progreso humano; sólo con él la humanidad supera la superstición religiosa y la metafísica. De ahí se comprende el afecto antimetafísico y antirreligioso de muchos positivistas.

2.2. Wittgenstein I:

El austríaco Luis Wittgenstein (1881-1951) es conspicuo representante de la filosofía actual, la cual estuvo condicionada por el desarrollo de la lógica formal desde 1850, que alcanzó su punto más alto en la monumental Principia Mathematica (1910-1913) de Alfred N. Whitehead (1861-1947) y Bertrand Russell (1872-1970). Su obra titulada Tractatus logico-philosophicus (1921) es un libro con axiomas numerados.

Wittgenstein parte del atomismo lógico de su amigo B. Russell, para quien el mundo es "el conjunto de hechos, no de cosas". “Todo conocimiento es reproducción”, señalaba. El conocimiento es posible porque lo lógico abarca dos realidades: una forma de realidad (posibilidad formal de estados de cosas); y una forma de reproducción (del pensamiento). Así pues, todas las proposiciones lógicas constan de dos elementos: primero, la forma lógica y, segundo, unos signos, que representan los objetos reproducidos en las ideas. Es decir, todas las proposiciones con sentido contienen exclusivamente:

  • conceptos empíricos (experiencias que constituyen las cosas), y
  • funciones lógicas, que enlazan los conceptos empíricos. 

Con ello se deja la suerte en favor del empirismo. Wittgenstein define el papel de la filosofía como servidora de las ciencias naturales; no es una doctrina ni una ciencia; su tarea es el análisis lógico del lenguaje científico-natural; "el objetivo de la filosofía es el esclarecimiento lógico de las ideas. La filosofía no es una doctrina, sino una actividad.  Wittgenstein rechaza la concepción positivista de que la lógica sea una ciencia empírica y que consista simplemente en la generalización de unos hechos concretos observados. Afirma que la lógica es totalmente independiente de la experiencia; pero, sus axiomas son tautológicos, es decir, no dicen nada en absoluto. La posición de Wittgenstein puede entenderse como filosofía del espíritu, empíricamente reducida y sobre el problema de Dios y lo religioso afirma: "como sea, el mundo es algo totalmente indiferente para lo superior. Dios no se revela en el mundo….”,  “…Los hechos pertenecen todos exclusivamente a la tarea, no a la solución...","…Lo místico no es cómo es el mundo, si no el hecho de que exista". Prosigue reflexionando sobre el problema de Dios: "Para una respuesta que no puede expresarse no existe tampoco una pregunta expresable. No existe el enigma. Si puede formularse una pregunta, es que se puede contestar…","…De todos modos existe lo inefable, que se muestra, y ello es lo místico". Se enfrenta además a la problemática clásica de la filosofía, el triángulo platónico: la problemática del mundo (ser), del alma (yo) y de Dios (idea), así como la problemática de sentido de la libertad (praxis) están presentes, “se muestran  pero son inefables, no permiten una pregunta ni una respuesta…”. Es la famosa conclusión del tratado: "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse".  Sin embargo más adelante Wittgenstein se desdice de algunos de sus antiguos preceptos entrando en una  aparente contradicción que es muy interesante de estudiar pero escapa al motivo de la plancha.

2.3. El neopositivismo del círculo de Viena:

Los neopositivistas son empiristas lógicos; cientifistas radicales. Consideran que las ciencias naturales y exactas son ciencias por antonomasia. Todas las otras deben transformarse en la única “ciencia unitaria” en el sentido que señala el método de las ciencias exactas de la naturaleza. Su propósito es construir el sistema de las ciencias con elementos vivencias elementales empíricas (sensibles) y conexiones lógico-formales.

2.4 El criterio de sentido:

Se ocupa del problema que estudia, bajo qué condicionamientos unas afirmaciones tienen pleno sentido científicamente. La significación de una frase está en el método de su verificación, es decir, está en el método con el que se puede mostrar cuándo es verdadera y cuándo falsa, según esto, una frase tiene sentido cuando:

·         no aparecen en ella palabras absurdas, o sea, palabras para las que no pueden darse unas características empíricas, y

·         cuando la frase está formada con corrección sintáctica.

El primer criterio es empírico y el segundo lógico. En las afirmaciones absurdas entran las frases formadas de modo contrario a la sintaxis, por ejemplo "César es un número primo" o "la nada nadea" (Daas Nichts Nichtet, Heidegger).

Carnap quiere decir que fuera de las ciencias existen otras actividades humanas, como por ejemplo la religión y el arte y que ellas no son ciencia ni pueden pretender serlo. Finalmente, en el principio de Carnap podría verse el intento de trazar una línea divisoria clara, que discurre entre unas proposiciones lógico-matemáticas o empírico-científicas, de un lado, y las proposiciones de la metafísica, del otro.

2.5 Círculo de Viena:

El criterio de sentido aclara el desarrollo del neopositivismo y que lo básico de la filosofía es "la historia de una revisión permanente de las posiciones básicas desarrolladas en cada momento, revisión que se impone con una necesidad inmanente" (E. Heintel). Pues la problemática, desde el triángulo platónico, no pueda eliminarse de manera simple como suponían los neopositivistas del Círculo de Viena.

El problema de la “filosofía del yo” (trascendental) y de la “filosofía de ser” (ontología) no pueden eliminarse. Con la exclusión de esos problemas se sigue como consecuencia que tropezamos con una base del dato empírico, sin que podamos decir si está dado realmente ni si entra en el dato. Tendríamos unas manifestaciones sin sujeto al que se manifiestan y sin un ser que se manifiesta a través de las mismas.

La filosofía analítica ha dejado de lado buena parte las posiciones radicales del neopositivismo. Las relaciones de la filosofía analítica con la metafísica se han hecho mucho más tolerantes en múltiples aspectos.

2.6 El racionalismo crítico:

El racionalismo crítico dirige su crítica ideológica contra la pretensión totalitaria (el deseo de explicar el universo) de las cosmovisiones, y está empeñado en desenmascarar como ideologías al marxismo y otras muchas doctrinas filosóficas de la tradición y con frecuencia también a las religiones. Por ello es fácil resumir las ideas fundamentales del racionalismo crítico en que las teorías científicas no son demostrables por principio y no aprendemos a partir de conocimientos e intuiciones, sino desde los errores. Se da el proceso científico por el hecho de que intentamos falsear las teorías científicas existentes. No existe entonces según el racionalismo crítico, una última fundamentación del saber  y no nos queda otro camino que mejorar paso a paso lo existente demostrando y distinguir lo que hay en ello de falso.

El punto central aquí es la crítica de las ideologías. Cualquier pretensión de sentido, que se hace valer en el Estado, en la Sociedad, la Iglesia y la ciencia, cualquier doctrina y cualquier opinión han de someterse al juicio de la racionalidad crítica. Con esto la crítica tiene dos direcciones de ataque. En ese sentido corresponde al racionalismo crítico un cierto rasgo agresivo e ilustrado, pese a lo cual no se puede desconocer su importancia positiva: la filosofía es una ciencia racional y crítica. No puede darse ninguna pretensión de sentido, ninguna doctrina, ninguna teoría, que pueda enarbolar legítimamente la pretensión de inmunidad a la crítica. La misma honradez intelectual obliga a examinar críticamente las pretensiones de sentido antes de adoptarlas. Frente a experiencias de ideologías inmunizadas-estatales (nacionalsocialismo, marxismo-leninismo), el racionalismo crítico subraya con razón que todo dogmatismo, toda estrategia de inmunización ha de ser sometido implacablemente a la crítica. Así pues, si el racionalismo crítico no quiere ser a su vez un dogmatismo inmune a la crítica, debe diferenciar filosóficamente su concepto de la misma, pues de otra forma se vería obligado a declarar irracionales y absurdas de modo crítico-dogmático unas teorías filosóficas y teológicas de máxima racionalidad por el hecho de no poder entenderlas desde el punto de vista de sus supuestos.

2.7 Wittgenstein II:

Si el Tractatus de Wittgenstein ejerció decisiva influencia sobre el empirismo lógico y el neopositivismo, sus Investigaciones filosóficas póstumas (1952), fueron de gran importancia para la moderna lingüística y la filosófica del lenguaje. Describe determinadas lenguas ya dadas por muertas y muestra cuáles son las normas de su uso correcto. Así pues, el pensamiento del último Wittgenstein constituye una vuelta al lenguaje, que será característica del quehacer filosófico desde 1960.

Su comparación entre lenguaje y juego es de capital importancia. Por ejemplo, juegos lingüísticos son: mandar y actuar según el mandato, describir un objeto por su apariencia o por sus dimensiones, inventar una historia, hacer un chiste, etc. Quien entra y colabora en un juego lingüístico, entra en una forma de vida. El lenguaje es una forma de vida. El lenguaje es algo último, más allá de lo cual no se puede ir. "Todo se dirime en el lenguaje", que constituye "el vehículo del pensamiento". Considera a la filosofía como una lingüística o una ciencia particular que tiene importante tarea terapéutica.

3. NEOMARXISMO Y LOS FILÓSOFOS NUEVOS

3.1 Neomarxismo:

Las concepciones neomarxistas son una conexión de ideas de Marx (sacadas de sus escritos de juventud) con modernas teorías filosóficas (anárquicas, existencialistas) y sicológicas (sobre todo psicoanalíticas). Durante algún tiempo el pensamiento neomarxista alcanzó una gran resonancia entre la juventud académica. Pese a la variedad multifacética, existen algunas tendencias básicas comunes que dan una idea global del neomarxismo:

·         Giro antropológico: Alentados por el existencialismo y horrorizados por los resultados del comunismo estatal de la Europa del Este, muchos neomarxistas volvieron a los escritos primeros de Marx, logrando una imagen del hombre mucho más rica que la del marxismo-leninismo ortodoxos. El hombre ocupa el centro de interés, como persona creadora y libre, autónoma y con su propia responsabilidad. El hombre, objeto de opresión y despojo por parte del capitalismo tardío, manipulado en el sistema tecnológico, debe desarrollarse individual, existencial y libremente en todo dominio.

·         Crítica: El giro antropológico critica lo existente y sostiene que la realidad es irracional e inhumana. No se trata de una crítica a los abusos individuales y de la necesidad de remediarlos; más bien se trata de la crítica a toda la organización social del capitalismo tardío. La meta es suprimir toda esa injusticia social. La crítica también se orienta contra el concepto de una ciencia neutral (filosofía analítica), ajena a los valores y que se limita a estudiar la realidad dada. Los neomarxistas reclaman (en el campo de las ciencias del espíritu, de la sociedad y economía) la ciencia “crítica y comprometida” que en su exposición de la realidad aporta la crítica.

·         Democratización: Los neomarxistas están persuadidos de que todas las desigualdades entre los hombres son injusticias que han surgido con la sociedad clasista. Tal vale para la desigualdad entre varón y mujer, profesores y alumnos, empresarios y obreros, así como en general para la desigualdad entre dominadores y dominados. En el fondo, la justicia social consiste simple y llanamente en el restablecimiento de la igualdad en todos los campos sociales. Los neomarxistas rechazan el Estado burocrático, ostentativo y centralizado, reclamando la máxima descentralización en todos los campos. Persiguen unas unidades pequeñas con el máximo posible de autonomía, que deben auto-administrarse democráticamente. Con la ampliación de la democracia del Estado debe crearse un sistema en el que todas las medidas y procedimientos se legitimen democráticamente. Así cesarán la explotación, la alienación y el dominio; pues los problemas de todos los campos han de resolverse mediante la democratización de los mismos.

·         Crítica de la tecnología: Marx creía que el mal radical, origen y causa de la alienación del hombre por el hombre, era la propiedad privada de los medios de producción. El nuevo hombre bueno llegaría espontáneamente tan pronto como se eliminase ese mal radical. Los neomarxistas rechazan la propiedad privada de los medios de producción dando un sentido más amplio a ese mal radical. Critican las tecnologías gigantescas, mediante las cuales la economía y el Estado dominan y manipulan al hombre. La alienación del hombre por obra del capitalismo tardío funciona “tecnocráticamente”.

·         Revolución: Muchos neomarxistas consideran necesaria una revolución. Se enfrentan así a un gran problema ya que según Marx el supuesto para una revolución es una clase revolucionaria, y en la sociedad capitalista esa clase no puede ser más que la clase trabajadora. Ahora bien, los neomarxistas han podido comprobar que en la clase trabajadora no se alienta ningún sentimiento revolucionario. Objetivamente, piensan que existe un proletariado, pero subjetivamente ese proletariado no quiere saber nada de su situación proletaria. Así las cosas, una situación revolucionaria sin una “clase revolucionaria” es un absurdo para cualquier marxista.

3.2   Los nuevos filósofos:

Constituyen un grupo de jóvenes intelectuales estrechamente ligados a la revolución de París, llamada "el mayo de 1968". En tal época todos eran estudiantes marxistas, comunistas o maoístas, que participaron activamente en la famosa revuelta. La nueva filosofía pretende ocupar el lugar del estructuralismo, que sucedió al existencialismo; se presenta como una vigorosa reacción innovadora respecto del marxismo, que invadió las esferas intelectuales; herederos y actores directos del "mayo 1968".

4. CORRIENTES FILOSÓFICAS DE POSTURAS PARTICULARES

Con la distinción de las posiciones fenomenológica, positivista, marxista hemos logrado una panorámica de la filosofía actual. Sin embargo su variedad es mucho mayor. A continuación presentamos cuatro posiciones particulares que se discuten en el área lingüística alemana y aún más allá y que vienen a cerrar la idea central planteada al inicio de la plancha y de donde se desprenden las corrientes de avanzada en el siglo XX, dando luz muchas de ellas a las líneas de pensamiento que se discuten y desarrollan  hasta finales de la centuria y nuestros días.

4.1. Reconstrucción dialógica:

En la Escuela de Erlangen (ciudad del Estado de Baviera) se encuentran un grupo de filósofos cercanos a la tradición de la filosofía analítica cuyo propósito es el entender siempre al hombre desde su “situación dialógica”, es decir, desde su participación en conversaciones, consultas y discusiones.

Kamelah y Lorenzen afirman: "El discurso humano es siempre y ante todo una alocución a uno o varios compañeros, que dado el caso responden, con lo que en el intercambio de discurso y contradiscurso surge un diálogo, una conversación. Así pues, las frases, verdaderas o falsas, no están como quien dice en el vacío, sino que se afirman o se discuten"

El propósito “erlangiano” es el de reconstruir la lógica, la ética y la teoría de la ciencia desde procesos dialógicos. Es interesante el intento de definir dialógicamente “la verdad”. Una afirmación es verdadera cuando cada hablante competente (el que habla el mismo lenguaje que yo y está informado y es inteligente) la acepta tras el oportuno examen. La afirmación "Juan está de viaje" es verdadera cuando otros que conocen a Juan asienten a la misma. Afirman que, el hecho de recurrir al juicio de otros (que hablan el mismo lenguaje que nosotros) para enjuiciar la verdad de unas afirmaciones hace que podamos calificar este procedimiento como “verificación interpersonal”. De este modo y con tal método, establecemos entre el hablante y sus interlocutores un consentimiento, que en el arte socrático del diálogo se llama "homología".

Así pues, la verdad se define como un consensus (asentimiento) de los interlocutores. Las normas éticas son asentimientos o consentimientos, que se derivan como resultados de unas consultas (ficticias o reales), en las cuales unas personas que cooperan en una práctica común aportan y comparan sus intereses o puertos. Por tanto, el deber ético fundamental tiene que trascender la propia subjetividad y los propios intereses. En el proceso de consulta, los propios objetivos han de cambiar de modo que sean conciliables con los objetivos de los demás.

Contra esta teoría de la verificación interpersonal se han formulado muchas objeciones: no se plantea realmente el problema de la verdad, sino que se lo supone dejándolo sin resolver. Los erlangianos dicen: Una afirmación es verdadera cuando otros, que están en situación de enjuiciar su verdad, la juzgan verdadera. Pero eso no pasa de ser un “círculo lógico”.

4.2 Pragmática universal:

Jüergen Habermas, de la escuela de Frankfort, influyó sobre el neomarxismo alemán durante los años sesenta y comienzos del setenta. En la denominada controversia positivista fue uno de los portavoces de la crítica al cientifismo de las posiciones neopositivistas o crítico-racionalistas. Con esta teoría Habermas pretende poder resolver tres problemas importantes:

a) El problema de la verdad: una afirmación es exactamente verdadera, cuando expresa un consenso logrado en un discurso sin dominaciones.

b) El problema de la identidad: cuando la pragmática de los discursos ajenos a cualquier dominio alcanza a todos los campos de la sociedad, la sociedad moderna logrará su nueva identidad.

c) El problema de legitimación: cómo pueden justificarse unas decisiones sociales (en política, economía, cultura, etc.) ante los interesados; sólo en el discurso ajeno al dominio, que conduce al consenso, se resuelve el problema de la legitimación.

En su contra se han alzado muchas objeciones. Se ha puesto en duda la practicidad de tales discursos, porque suponen un alto nivel moral de los participantes, y porque los discursos son sistemas muy complejos, cuyo funcionamiento depende de muchas condiciones. Además, porque sobre la base de tales discursos la configuración de todos los campos sociales resultaría, para los individuos, como un mar sin orillas ni horizontes. Aparte de que, en Habermas, la teoría consensual de la verdad sólo incluye un aspecto de lo que siempre se ha entendido por "verdad".

4.3. Hermenéutica trascendental:

Apel, afronta el problema conectando la filosofía trascendental de Kant con la hermenéutica moderna. El hecho de que las gentes puedan siempre entenderse, hablar entre sí y argumentar, supone que (hermenéuticamente hablando) tienen una pre-inteligencia común, o lo que es lo mismo, aceptan las reglas de un juego lingüístico, pues, cada comunidad comunicativa tiene unas condiciones de posibilidad de su comunicación. La verdadera y universal comunidad de comunicación es hoy la humanidad viviente. Aquí se trata de un “problema de consenso”. Sin embargo, el consenso no consiste  en el asentimiento al que se llega mediante los discursos, sino en el conjunto de las condiciones que hacen posibles los discursos.

Contra esta posición se han formulado objeciones. Se ha señalado que la comunicación y la sociedad comunicativa reales son siempre algo empírico. Por el contrario, las condiciones no empíricas, que interesaban a Kant, siguen sin merecer consideración alguna. Además se plantean unos problemas de practicidad: ¿Cómo puede entenderse la humanidad como sociedad comunicativa? ¿Cómo se da una real sociedad comunicativa en el tiempo? ¿No será mañana otra distinta?

4.4. Crítica lingüística universal:

El filósofo austríaco E. Heintel distingue tres corrientes, señala que la crítica lingüística deriva de la reflexión sobre la lengua y la plantea esencialmente como:

·         El análisis lingüístico: de orientación lógica o formalista que se acerca a la filosofía analítica y se orienta a la física y las matemáticas modernas, el cual se esfuerza por lograr un lenguaje lo más exacto posible (lenguaje ideal) "a fin de proteger el empleo del lenguaje científico contra las anfibologías y vaguedades de los lenguajes naturales".

·         La crítica lingüística: "que incluso se esfuerza por una forma obligatoria de comunicación, cuando la exigencia de una exactitud en el sentido del modelo conductor de las ciencias exactas se demuestra inadecuada e irrealizable".

·         La crítica lingüística universal: que abraza y trasciende la crítica lingüística tanto lógica como especulativa.

4.5 Corrientes de la nueva lingüística e investigación de las funciones cognitivas: (Inteligencia Artificial, Ciencia del Conocimiento)

En esta línea puede considerarse también la obra de N. Chomsky, quien trabajó con el instrumental formalizado de la “Gramática Transformacional” de Z. Harris, y bajo la influencia del “Estructuralismo Lingüístico”. En esta dirección se trabaja con una Lingüística reinterpretada en una concepción mentalista y psicológica, pero al mismo tiempo se inicia el diálogo con la nueva investigación sobre la “Inteligencia Artificial”. La idea básica es que un lenguaje mental investigable de forma empírica es el elemento que determina las estructuras y funciones verbales o las funciones cognitivas no verbales.

 

 

 

 

III. CONCLUSIONES

Ante la imposibilidad de abordar de forma más exhaustiva el amplio universo de las corrientes filosóficas de la centuria pasada, y sin mayor pretensión que ser una guía introductoria en un tema tan vasto como interesante, la presente plancha ha intentado seleccionar de entre la gran riqueza de problemas filosóficos que ofrece el siglo XX, las principales corrientes de pensamiento que vienen a aportar nuevos ángulos y puntas de lanza en nuestro largo camino de instrucción intelectual y Masónicos. Con ello, he compartido con mis QQ.·.HH.·. distintas formas en que los paradigmas filosóficos dominantes llevan a cabo su aproximación a problemas filosóficos comunes a diferentes tradiciones durante una etapa importante de la humanidad.

Para abordar la aparente dispersión de las corrientes filosóficas del siglo XX lo hemos articulado desde lo que denominamos "el problema del sí mismo", que consiste en una preocupación constante por el sentido del conocimiento y de la ciencia; por el análisis del lenguaje en todas sus formas naturales y artificiales, el Positivismo Lógico y la Filosofía Analítica para así poder reconocer y diferenciar el existencialismo de la fenomenología y de la filosofía analítica. Se esboza una explicación de los alcances buenos y negativos del positivismo ubicando el doble papel de Wittgenstein en ello y así poder descubrir y explicitar el papel de los filósofos nuevos, la pragmática universal y la hermenéutica trascendental. Seguramente será tarea de muchas planchas, lecturas y arduo estudio desarrollar las diversas corrientes y su influencia en el pensamiento actual, así como la influencia de éstas en Latinoamérica y en especial en nuestra sociedad y como hemos adoptado y adaptado dichas corrientes durante el presente siglo, reflejándose a través de la propia historia como Nación y el desarrollo de nuestra intelectualidad y la contribución desde los Templos Masónicos a éstas. Como señalé en la introducción, es más extensa la plancha de lo deseado, pero una simple enumeración de escuelas filosóficas, habría sido un aporte exiguo ante tan interesante y amplio tema a abordar, y estamos concientes en que es sólo un conocimiento básico en la amplia e ilustrada formación que como aprendices debemos abordar en el labrado de nuestra piedra bruta.

 J.·. M.·. S.·. Z.·.

A.·.M.·.